La Historia de Dalí

TAROT DE SALVADOR DALÍ: 

La imagen del maestro

 

Salvador Dalí es considerado como uno de los mayores exponentes y representantes del surrealismo. Todos hemos visto en alguna ocasión su obra y todos podemos reconocer sin duda el genio del que hacía gala este famosísimo pintor. La influencia que ejerció el arte renacentista en su arte es indudable, aunque por supuesto sus talentos le llevaron a llevarlo más allá y a convertir su estilo en algo muy personal y difícil de clasificar. Era un artista multidisciplinar, lo que le llevó a probar otras artes como el cine, la escultura y la fotografía, lo que hizo que en muchas ocasiones colaborara con otros artistas, amantes de esos otros medios.

Dalí era una persona muy imaginativa, aunque también narcisista y en ocasiones irritante para la gente que le rodeaba. Su comportamiento era debido en muchas ocasiones a unas ganas tremendas de llamar la atención y de que la opinión pública se fijara en él. Esta forma de actuar era tildada por sus detractores como un mero reclamo publicitario, al que a veces daba más importancia incluso que su propia creación artística.

 

salvador dalíEl pintor era un gran amante del lujo y los excesos, además de la moda oriental, lo que él mismo decía que era porque provenía de un linaje arábigo que se remontaba a la dominación árabe de la península ibérica. Toda esta amalgama de culturas y artes, unidas a su carácter y forma de ser cristalizó en un estilo muy personal y que podía parecer muy innovador en un primer momento, pero que si se estudiaba y analizaba podían verse claramente las influencias e ideas que el genio catalán había incluido en su obra.

 

No es de extrañar que alguien con esta capacidad de unir cosas ya existentes y transformarlas según sus propias ideas e inquietudes pudiera crear un Tarot propio que fascinara tanto a los creyentes de este arte centenario como a los que sencillamente lo admiran como otra de sus obras.

 

TAROT DALÍ – Un poco de historia

Dalí nació en Figueras, provincia de Gerona, y desde su nacimiento se sucedieron acontecimientos que marcarían su vida para siempre, como la muerte de su hermano Salvador, ya que el pintor creería años después que él mismo era una copia de su hermano muerto. Sus padres alentaron esta idea desde que tenía 5 años, ya que lo llevaron a la tumba de su hermano y le dijeron que él era su reencarnación.

Desde muy joven Salvador dio muestras de que era un artista y de que el arte era lo que más amaba del mundo. Estudió pintura junto al maestro Juan Nuñez a la edad de 11, y a sus 14 años recibió un premio en una exposición de artistas locales. En ese mismo año colaboró con otros artistas para publicar una revista sobre pintores y artistas en general.

 

En el año 1921 se fue a estudiar a la escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde se encontraría con otros genios de la época como García Lorca y Luís Buñuel, con los que trabó una amistad de la que nacerían algunas colaboraciones y creaciones memorables, como un cortometraje junto a Buñuel que los marcaría a ambos como surrealistas de pleno derecho.

Dalí se trasladó en el 26 a París y conoció a Picasso, aunque lo que le marcó para siempre fue conocer a la que años más tarde sería su mujer, Gala, aunque su nombre real era Helena. Gala se convertiría en su musa durante 50 años, consiguiendo que el artista alcanzara cotas de éxito que seguro que él mismo no hubiera podido soñar.

 

TAROT DALÍ – El Nacimiento de una obra de arte

El Tarot Dalí nace a raíz de la colaboración entre dos grandes artistas. Por una parte, por supuesto, Salvador Dalí, y por otra, una mujer llamada Rachel Pollack. Rachel Pollack es una conocida escritora de ciencia ficción, guionista y experta en tarot, además de una gran estudiosa del esoterismo en general. El trabajo conjunto que Dalí y Pollack llevaron a cabo consistió en crear una baraja de Tarot que fuera original y por supuesto, homogénea.

Rachel Pollack

 

Pollack escogió muchísima iconografía relacionada con el tarot y el esoterismo, que estuviera en sintonía con la visión que todo el mundo tenía de los Arcanos Mayores y Menores, de manera que no fuera extraño ver ciertas figuras en las cartas que iban a crear. Dalí utilizó la documentación que Pollack le había proporcionado para crear un Tarot que, pese a ser obviamente respetuoso con la tradición, fuese también original y distinto a todo lo visto hasta el momento. Cada lámina del Tarot de Salvador Dalí nos recuerda indudablemente a una obra de arte, y ahí es donde se demuestra el genio del maestro de Figueres, ya que fue capaz de diseñar las 78 cartas del Tarot de manera individual pero a su vez guardando coherencia interna.

El enorme logro de Dalí a la hora de crear este Tarot fue el de darle al arte un sentido nuevo, ya que al diseñar una baraja de Tarot sabía que podría romper las barreras del tiempo y el espacio y hacer llegar su obra hasta los más recónditos lugares del mundo, y podría llegar hasta cualquier lugar en el tiempo. Una prueba de ello es que hasta en nuestros días se sigue usando el Tarot de Salvador Dalí, y que lo más probable es que se siga usando durante muchísimo tiempo. Una vez más, el genio catalán demostró que se podía innovar en el arte y escapar de los convencionalismos que el pensamiento y la costumbre nos imponen demasiadas veces.

 

TAROT DE SALVADOR DALÍ – Conclusión

tarot de salvador dalíEl Tarot de Salvador Dalí ha fascinado a todos aquellos y aquellas que se han acercado a él y han consultado el destino en sus cartas. Tanto para los amantes del arte como para los creyentes del esoterismo y sus mancias, el Tarot de Salvador Dalí es una fuente tanto de sabiduría como de cultura, una mezcla de magia y conocimiento como nunca antes se ha visto y de la que podemos extraer siempre cosas positivas.

Déjate hechizar por los trazos del maestro, y que la pasión por el Tarot contenida en sus láminas te conquiste como a tantos otros Tarotistas y Videntes. El destino y el futuro no tendrán secretos para ti gracias al Tarot de Salvador Dalí. Haz que el tiempo te pertenezca, pues como el maestro dijo en una ocasión: “El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan”.